DEL PLACER AL DOLOR DURANTE LAS RELACIONES SEXUALES

Entre las disfunciones sexuales más comunes en las mujeres destaca, la dispareunia que es el dolor que se produce antes, durante o después del coito. Se trata de un trastorno sexual con gran repercusión en la calidad de vida de la mujer. Es un dolor recurrente o persistente que se experimenta en los genitales o la estructura pélvica. Su prevalencia media puede llegar al 10-15% de las mujeres menopaúsicas, aumentando en la mujer pos-menopáusica. Son muchas las causas de dolor sexual. Hoy en día siguen siendo sus mecanismos desencadenantes múltiples y desconocidos, conformando una entidad multifactorial y multidisciplinar. Entre las principales causas destacan factores emocionales como el abuso sexual, las relaciones sexuales no satisfactorias, el estrés o problemas psicológicos; factores físicos como insuficiente lubricación, otras disfunciones sexuales, vaginismo, irritaciones, cirugías pélvicas, etc.

mujer-pubis El tratamiento de la sexualidad y sus disfunciones se debe hacer desde una perspectiva multidisciplinar, entre la que se encuentra el profesional de la fisioterapia especializado en suelo pélvico y sexualidad.

¿Como me pueden ayudar Low Pressure Fitness?

El tratamiento de la dispareunia, por desgracia fue un tema poco abordado tanto por los terapeutas físicos como por las pacientes. Actualmente, acudir a un especialista de la fisioterapia en disfunciones sexuales y un experto en ejercicio mediante Low Pressure Fitness es una excelente medida de apoyo. La educación, adecuada instrucción verbal y aplicación de técnicas físicas ayudarán…y mucho durante el tratamiento.

Se ha encontrado que más del 30% de las mujeres con algún tipo de disfunción pélvica son incapaces de contraer la musculatura del suelo pélvico. El feedback físico, la conciencia y control corporal se vuelven esenciales en el tratamiento. Por tanto, una de las primeras vías de aprendizaje corporal es adquirir la conciencia de la musculatura del suelo pélvico. Es importante conocer la estructura anatómica y sensaciones físicas del periné. Un reciente estudio de un equipo investigador brasileño (Latorre et al., 2012), ha encontrado que las técnicas hipopresivas (Low Pressure Fitness) ayudan en la propiocepción local del suelo pélvico. En este sentido, uno de los principales objetivos a conseguir por el terapeuta físico será aumentar la conciencia del suelo pélvico al tiempo que enseñar a discriminar la relajación de la contracción muscular aislada. Otro de los principales objetivos es aumentar la elasticidad del tejido vaginal y normalizar el tono del suelo pélvico. Es esencial un equilibrio entre los componentes fasciales conectivos y musculares en el abordaje de la disfunción del suelo pélvico, incluida la sexual. En general, la mujer que sufre de dolor durante las relaciones sexuales tiende a la hipertonía y rigidez pélvica elevada. El estiramiento miofascial que producen las técnicas de baja presión “low pressure” facilitan la relajación muscular así como la circulación sanguínea. Aportará movilidad a la región pélvica y un reajuste corporal. Todos estos factores incidirán de forma positiva creando un balance físico al tiempo que psicológico. Liberar las tensiones musculares a través de ejercicio, favorece el equilibrio emocional. Recordamos que el factor emocional y psicológico es una de las múltiples causas del dolor sexual. En el siguiente artículo encontrarás información detallada de como los hipopresivos y el ejercicio físico pueden ayudar a mejorar la función sexual: http://www.fisioterapia-online.com/articulos/funcion-sexual-ejercicio-fisico-e-hipopresivos

2015-06-23 09.38.42Si sufres de dolor durante las relaciones sexuales, no dudes en apartar el tabú, hablar sobre el tema con un profesional y realizar un tratamiento múltiple desde lo más físico hasta lo psicológico.

Puedes encontrar un fisioterapeuta especializado en Low Pressure Fitness en las webs:

www.hipopresivos.com 

www.lowpressurefitness.com 

Conoce más sobre Dispareunia en la webs:

www.dispareunia.org 

www.vaginismus.com

 

SQUIRTING FEMENINO Y MASCULINO ¿FICCIÓN O REALIDAD?

INTRODUCCIÓN

Gracias al mercado pornográfico el “Squirting” empezó a generar debate sobre su veracidad al sorprender cómo algunas actrices porno eran capaces de lograr una eyaculación de un torrente explosivo de líquido muy exagerado.

Desgraciadamente, a día de hoy sigue siendo un gran desconocido por la mayoría de la población, existiendo controversia desde el ámbito científico sobre la función y mecanismos fisiológicos y que producen este fenómeno e incluso de su realidad. La eyaculación femenina se refiere a la expulsión de una cantidad variable de fluido durante el orgasmo. El líquido expulsado es descrito como un fluido transparente que es disparado con cierta vigorosidad y que tiene una composición parecida al líquido generado en los hombres por la próstata, y cuya producción se piensa que está relacionada con las glándulas de Skene.

En esta ocasión, Desde hipopresivos by Tamara Rial, me he querido detener a escribir sobre un aspecto aún menos conocido e incluso tabú de la sexualidad humana; el Squirting femenino y masculino.

 LAS GLÁNDULAS DE SKENE O PRÓSTATA FEMENINA

 Desde principios de siglo XX se ha pensado que la próstata femenina era un rudimentario vestigio que no tenía importancia ni función alguna en el cuerpo femenino. Las mujeres tienen tejido glandular debajo de la vejiga y rodeando la uretra que parece ser homólogo a la próstata masculina (Tepper, Jagirdar, Heath & Geller, 1984). En 1988 un estudio de Stifer, ya informa sobre la función de la próstata femenina en el fenómeno de la eyaculación. Las características enzimáticas comunes entre la denominada “próstata femenina” con la masculina quedan patentes con varios estudios de los años 80, que desembocan finalmente en la hipótesis sobre la función inmunodepresiva de la próstata femenina (Zabiazic & Ablim, 2000) e incluso antimicrobiana (Moalem & Reidenberg, 2009).

En 1880, el ginecólogo Alexander Skene, describe cómo la próstata femenina está compuesta por dos principales conductos parauretrales que fueron bautizadas con su nombre “Glándulas de Skene” (Skene, 1880). Tras la descripción de Skene, el origen, e incluso la presencia y la función de estos conductos uretrales y las respectivas glándulas, se convirtieron en tema de considerable debate (Zabiazic & Ablim, 2000). Son formaciones tubuloaveolares en estructuras ductales que se asemejan a las glándulas prostáticas masculinas. Contienen el antígeno prostático específico (PSA) y fosfatasa ácida prostática (PAP) como han descrito algunos estudios (Wernet et al., 1992; Zavavic & Ablim, 2000).

Al respecto de estas estructuras, Dywer (2011) indica como se sitúan longitudinalmente alrededor de la uretra distal situada en la pared vaginal anterior. En su experiencia tratando tanto con mujeres asintomáticas como con infecciones, observa que hay un solo conducto externo al meato uretral. Las siguientes figuras muestran este conducto.

Localización glándula de Sken (Imagen de http://en.wikipedia.org/wiki/File:Skenes_gland.jpg)

skene

Glándula de Skene (Imagen tomada de Dywer, 2011, pagina 136)

Es bien sabido que los tejidos clitorianos situados alrededor de la uretra distal se agrandan con la excitación sexual, pero existe un debate en torno a si las secreciones que se producen durante el squirting son debidas realmente a las glándulas de Skene, o si por el contrario la eyaculación con el orgasmo se produce de forma similar a la de la próstata masculina.

Gracias a los testimonios de muchas mujeres, podemos saber que no todas las mujeres logran este tipo de eyaculación. Además, para algunas de ellas, la eyaculación no está asociada con el orgasmo (Gilliand, 2009). Se hipotetiza que las aperturas de las glándulas de Skene varían generalmente en tamaño de una mujer a otra, hasta el punto de que en algunas mujeres han desaparecido completamente. En la actualidad hay pocas mujeres con esta característica. Este tejido parece que segrega un fluido blanco viscoso, que sale de la uretra durante la estimulación sexual en algunas mujeres (Moalem, & Reidenberg, 2009).

Por lo tanto, si las glándulas de Skene pudieran ser la causa de la eyaculación femenina, esto mismo podría explicar la ausencia observada de este fenómeno en una gran cantidad de mujeres. A pesar de ello, las que sí son poseedoras de dichas glándulas en muchas ocasiones tampoco son capaces de lograr la eyaculación.

Una característica en común que comparten todos los testimonios de mujeres que eyaculan es la descripción de una gran cantidad de líquido que “empapa la cama” o “rocía la pared” (Gilliand, 2009).

Existen técnicas para manipular mediante masajes, la zona vaginal, y conseguir que se produzca la eyaculación. En el siguiente video se explica como se realiza la técnica de masturbación para alcanzar el squirting femenino: https://www.youtube.com/watch?v=obtxIi_Fv54.

La importancia funcional de la eyaculación femenina aún no ha sido completamente aclarada. Es posible que la retención de un homólogo de tejido prostático y su secreción glandular en las mujeres sea más que un vestigio de desarrollo. Por ello es imprescindible seguir avanzando en investigación relacionada con la sexualidad desterrando ciertas barreras que incluso desde las administraciones y consejos científicos muestran con algunos proyectos de investigación.

LA EYACULACIÓN FEMENINA Y EL PUNTO-G DESDE LA PERSPECTIVA CIENTÍFICA

 Ninguna polémica puede ser más controvertida que la relativa a la existencia o no del punto-G, una verdadera entidad anatómica y fisiológica para gran cantidad de mujeres y científicos, pero convertida en un auténtico  OVNI para otros/as (Janinni et al., 2010).

La ciencia dio el primer paso a la hora de dar visibilidad al controvertido punto-G y a la posibilidad de sostener que las mujeres puedan llegar a eyacular. Fue en 1950 cuando Ernst Gräfenberg, dio nombre al punto-G. Según Gräfenberg: “Esta convulsa expulsión de fluidos ocurre siempre en la cúspide del orgasmo y simultáneamente con él”. Fueron pocos los que se tomaron en serio las conclusiones de Gräfenberg, aduciendo que, en realidad, se trataba de pérdidas de orina o, simplemente, de un mayor flujo vaginal. Los últimos estudios científicos realizados sobre la materia parecen darle la razón a Gräfenberg, a pesar de que reconocidos científicos se siguen mostrando muy escépticos. En este punto de inflexión me pregunto: Si no está probado no se puede reconocer como tal…pero tampoco está probada su no existencia, por lo que tampoco es viable asumir que no es real.

clitoris punto g

El clítoris y el punto-G.

(Imagen tomada de www.the-clitoris.com y modificada por Umit, 2012, pagina 697)

Tras la publicación en 1982 del libro titulado “Punto G”, ya estaba servido nuevamente el debate sobre el orgasmo vaginal vs clitoriano que todavía continúa a día de hoy. En esta obra se hipotetiza que los orgasmos vaginales se originan por medio de la estimulación de punto-G a través del nervio pélvico, que era una rudimentaria estructura prostática embriológico en el frontal pared de la vagina en la longitud media de la uretra (Ladas, Beverly & Perry, 2005).

Además, se desconocía por completo la composición bioquímica del fluido expulsado durante el squirting. Uno de los primeros estudios realizados sobre la procedencia y composición de este fluido fue realizado por Zaviazic et al. (1988). En dicho estudio, se recogieron muestras y se transportaron en hielo al laboratorio para su posterior análisis. En los cinco casos analizados se encontró una mayor concentración de fructosa en el líquido eyaculado que en la propia orina.

Otro estudio clínico llevado a cabo por Rubio-Casillas y Janinni (2011), indican que la eyaculación femenina “a chorros” es un fenómeno bien diferente de la eyaculación femenina “normal”, puesto que los órganos y mecanismos que las producen son diferentes. La eyaculación femenina “más normalizada” consiste la liberación de un líquido escaso, espeso y blanquecino proveniente desde la próstata femenina bioquímicamente comparable a algunos componentes del semen masculino (antígeno prostático específico: 3,99 ± 0,60 × 103 ng / mL). Por su parte, el Squirting es la expulsión de un fluido diluido desde la vejiga urinaria tiene las características de las orinas diluidas (densidad: 1,001.67 ± 2,89; urea: 417,0 ± 42,88 mg / dl, creatinina: 21,37 ± 4,16 mg / dl, ácido úrico: 10,37 ± 1,48 mg / dL).

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Localización del punto-G en la pared vaginal 

(Imagen de Puppo & Gruenwald, 2012).

 

En un reciente estudio anatómico en la búsqueda del denominado punto-G, Ostrzenski (2012) extrajo muestras del cadáver de la pared vaginal de una mujer de 83 años. Tras su localización, lo describe como un saco de paredes gruesas parecidas al tejido fibroconectivo, fácil de observar y de sencilla detección.

En 2001, Schubach valoró a siete mujeres que manifestaban eyacular de manera regular. Casi todo el fluido expulsado de estas siete mujeres, sin duda, vino de sus vejigas según manifiesta el investigador a pesar de que sus vejigas habían sido drenadas, todavían expulsaron ​​de 50 ml a 900 ml de fluido a través del tubo y dentro de la bolsa del catéter. La única conclusión razonable sería que el líquido proviniera de una combinación de la humedad residual en las paredes de la vejiga y de la posterior salida de drenaje del riñón.

Los investigadores Burri et al. en 2010, sugieren que no existen bases ni físicas ni psicológicas sobre el punto-G. En una línea similar de razonamiento Puppo & Gruenwald (2012) publican una revisión en la prestigiosa revista científica International Urogynecology Journal sobre el debate entre los científicos de la existencia real del punto-G. Concluye que la evidencia científica publicada hasta el momento, apunta al hecho de que no existe el punto de Gräfenberg. Además hace un llamamiento a la comunidad de profesionales sanitarios, mujeres y medios de comunicación, denunciando que no deberían usar la terminología: PUNTO G-, A-, C-, U-, o K-spot e incluso, eyaculación femenina. Un año más tarde, Puppo (2013) vuelve a aseverar con cierta rotundidad que el punto-G, no existe así como los orgasmos vaginales en la revista Clinical Anatomy.

 En contrapartida, otra reciente revisión sistemática de Pastor (2013), sobre los estudios realizados hasta el momento en torno a la eyaculación femenina y fluidos vaginales, numera tres tipologías diferentes: la incontinencia urinaria coital, la lubricación vaginal y la eyaculación orgásmica. Además, concluye que el squirting y eyaculación orgásmica son fenómenos que aparecen juntos y su prevalencia ronda en torno al 10-54%.

squirt

A pesar de que en los últimos sesenta años se han recopilado diversos estudios (algunos de dudosa calidad) aún se necesita más conocimiento en torno a uno de los aspectos más desafiantes de la sexualidad femenina tal y como apuntan Janinni et al., (2010). Aun siguen existiendo muchas interrogantes en torno al fenómeno de la eyaculación femenina y sin estar reconocido por la sociedad (Altshuler, 2008,). En definitiva, se muestra poco interés o que resulta en menor investigación.

En mi opinión detrás de esta falta de curiosidad por la comunidad científica se esconden los tabús propios de los valores de la gran mayoría de culturas y sociedades. A día de hoy se sigue sosteniendo de forma categórica la inexistencia de un fenómeno que sucede a un número determinado de mujeres (y hombres), obviando el arraigo en la población y los testimonios de innumerables mujeres siendo hasta tal extremo muy sencillo de contemplar en las películas con alto contenido sexual.

 SQUIRTING EN EL HOMBRE

Si la eyaculación femenina ha pasado muy desapercibida por la literatura científica, la masculina es prácticamente inexistente o mejor dicho, NULA. Esto quizá se pueda deber a la menor incidencia o relato de este tipo de fenómenos por el hombre o por que son muy pocos los que verdaderamente poseen esta cualidad. Sea la razón que sea, en la literatura científica no se relata este fenómeno tan particular que por el contrario algunos manifiestan haber experimentado. Los órganos genitales externos femeninos y masculinos se derivan de las mismas estructuras embriológicas (Puppo, 2011), por lo que podría tener lógica que compartan procedimientos eyaculatorios similares.

Gräfenberg (1950) ya describía algunos casos de masturbación uretral femenino y masculino en su famoso artículo pionero sobre el orgasmo femenino. Algunos testimonios que se recogen de hombres relatan como eyaculan de la misma forma que lo hacen las mujeres, expulsando un líquido muy abundante y claro como el agua, con cierto olor a urea, no asociado al orgasmo pero si a una situación placentera de elevada excitación. Lo reconocen como bien diferenciado de la eyaculación de semen habitual así como la manera de masturbarse.

agua hombre

Por ello desde el blog quisiera abordar esta temática y describir el procedimiento de masturbación para alcanzar el “Squirting masculino”.

 La manera de conseguir alcanzar este clímax, es un poco diferente al clásico procedimiento de masturbación al que la mayoría de los hombres están acostumbrados. Se notará la diferencia de forma muy clara. Si bien en la eyaculación tradicional, se expulsa una moderada cantidad de semen, durante el squirting la fuerza y cantidad de la eyaculación es considerablemente mayor. El olor, textura y sabor difieren bastante del excesivo torrente eyaculador observado durante el SQUIRTING. En este último, verás lo mismo que sucede con la eyaculación femenina. Sale literalmente disparado un gran chorro de líquido muy transparente, con mucha fuerza y con un cierto olor a orina. Si se realiza en la cama por ejemplo, toma precauciones o usa toallas, impermeables, chubasqueros o lo que esté al alcance pues quedará completamente encharcada la cama, paredes o cualquier objeto que se encuentre cerca.

Sigue los siguientes pasos:

  • Sostén el pene erecto, tirando del prepucio hacia abajo (si no está circuncidado) con la mano izquierda y sostenlo así durante el resto de la maniobra.
  • Hidrata o moja el prepucio con un poco de saliva o de gel lubricante. Aplícalo o bien en la palma de tu mano derecha o en la cabeza del pene.
  • A continuación, coloca la mano encima de la cabeza del pene, como si abrazaras el glande con ella. Comienza a masturbar solamente la cabeza del pene. Describe movimientos circulares progresivos en velocidad. No debes bajar la mano al eje vertical del pene, sólo masturbar el borde distal.
  • Puede que sienta ganas de orinar. Es la misma sensación que tienen las mujeres. La sensación de querer orinar aumentará de forma progresiva hasta alcanzar la eyaculación. No te preocupes, intenta aguantar y seguir con el procedimiento de estimulación y frotamiento cuidadoso en la cabeza del miembro. El proceso culmina finalmente con la eyección de un chorro de líquido claro igualito que el de las mujeres. Finalmente si se produce la descarga la sensación será muy placentera e intensa.

A partir de aquí, os animo a probarlo y quedo a la espera de vuestros comentarios y testimonios. Si deseas saber como puedes mejorar tu rendimiento sexual con ejercicio no dudes en leer mi artículo  ejercicio, hipopresivos y función sexual. 

BIBLIOGRAFÍA

 Altshuler, S. (2008). The Hypothesis of Female Ejaculation: Too Little Interest, Too Little Research. Journal of Social Work & Human Sexuality. 4,(1), 125-139.

Burri AV, Cherkas L, Spector TD (2010). Genetic and environmental influences on self-reported G-spots in women: a twin study. J Sex Med 7,1842–1852.

Dywer, P. (2012). Skene’s gland revisited: function, dysfunction and the G spot. Int Urogynecol J. 23,135-137.

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Gilliand, A. (2009). Women´s experiences of female eyaculation. Sexuality & Culture. 13, 121-134.

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Ladas AK, Beverly W, Perry JD. (2005). The G-Spot and other Discoveries About Human Sexuality, New York: Henry Holtand Company.

Moalem, M., Reidenberg, S. (2009). Does female ejaculation serve an antimicrobial purpose? Medical Hypotheses. 73(6), 1069–1071.

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Wernert N, Albrech M, Sesterhenn I, Goebbels R, Bonkhoff H,Seitz G, Inniger R, Remberger K (1992). The ‘female prostate’: location, morphology, immunohistochemical characteristics and significance. Eur Urol 22(1), 64–69.

 Zaviačič, M., Doležalová, S., Karol-Holomán, I., Zaviačičová, A., Mikuleckýf M., & Brázdil, V. (1988). Concentrations of fructose in female ejaculate and urine: A comparative biochemical study. The Journal of Sex Research. 24(1), 319-325.

Sobre la autora:

Tamara Rial (Phd)

Doctora con mención internacional por la universidad de Vigo

Licenciada en Ciencias de la actividad física y el deporte. Col. nº 13.756.

Experta en gimnasia hipopresiva y salud sexual.

www.tamararial.com

www.hipopresivos.com