¿ Existe relación entre el Ciclismo y la Disfunción de Suelo Pélvico?

Diversos estudios apuntan a la relación de causalidad entre practicar ejercicio físico sobre bicicleta y padecer algún tipo de disfunción de suelo pélvico (disfunción eréctil, neuralgia del pudendo, etc.). Algunas de las consecuencias de realizar deportes sobre bicicleta como el ciclismo son la obstrucción del principal nervio que inerva la zona pélvica “el nervio pudendo”, debido principalmente al prolongado prolongación tiempo de entrenamiento y/o competición y al tipo de asiento (Jeong et al., 2002).

En una revisión Sacco et al., (2010) relatan sobre deportes que pueden ser causa de compresión perineal (ciclismo, escalada, en cuclillas: actividades de flexión de la cadera producen o empeoran el dolor urogenital/ dolor pélvico). Éstos podían exacerbar los síntomas de la prostatitis aguda y crónica, recomendando una suspensión deportiva temporal. Provocarían atrapamiento del nervio pudendo, con su sello distintivo de prostatitis como el dolor neuropático urogenital con disfunciones miccionales y sexuales.

Esta temática sigue siendo para muchos profesionales de las ciencias del ejercicio físico y deporte, así como para los fisioterapeutas una gran desconocida. Por ello, el objetivo principal de este artículo es acercar a los/as lectores la temática y conocer qué técnicas preventivas y rehabilitadoras pueden ser útiles para el manejo de patologías perineales en deportistas que entrenan sobre bicicleta.

EL SILLÍN

En los últimos 10 años, el ciclismo ha tomado una popularidad no sólo a nivel deportivo, sino también recreativo (Asplund, Barkdull y Weiss, 2007). Pero el ciclismo supone una exposición a lesiones deportivas; una de las más comunes están relacionadas con el sistema genital (Asplund et al., 2007; Toth, McNeill y Feasby, 2005). Estos riesgos derivan principalmente de la compresión en zonas perineales del sillín. La importancia de un sillín adecuado resulta fundamental para los/as ciclistas, a fin de ser muy cuidadosos por el contacto que se mantiene sobre las partes más sensibles y finas de tejido conjuntivo, evitando dolencias y malestares derivados de un diseño no adecuado o un mal ajuste.

Existen sillines adecuados para las mujeres más anchos debido a la estructura pélvica en la cual los isquiones se encuentran más separados (pelvis ginecoide) que en el hombre, en el cual los isquiones están más juntos. Para ellos, los sillines son más estrechos. Esta diferencia en los sillines según la estructura anatómica (mujer /hombre) es necesaria para la prevención de posibles secuelas o problemas vasculares.

BICICLETA

Por ejemplo, una mujer que practica ciclismo en un sillín de hombre, le supondría una presión importante en la zona perineal con la consiguiente producción de malestar y disminución en la irrigación sanguínea. Si este tipo de problemas se mantiene en el tiempo, podría provocaría incluso cambios histológicos en las zonas de presión, según la reorganización de las fibras de colágeno.

Es necesario, permitir una correcta movilización del tejido para favorecer el intercambio de fluidos corporales. Si estuviera reducida esto alteraría la circulación, haciéndola más lenta y pesada, llegando en algunos casos extremos a la isquemia. Las restricciones creadas por la deficiencia motora del sistema miofascial facilita la creación de puntos gatillo e isquemia, lo que lleva a su vez, al deterioro de la calidad de fibras musculares. En consecuencia, por una excesiva estimulación en la producción de colágeno, se crea la fibrosis del sistema miofascial facilitando automáticamente la formación de la áreas de atrapamiento.

A los sillines se le suelen agregar capas de gel para acolcharlo, así se amplia la zona de presión sobre los genitales. Según las revisiones parece existir una cierta tendencia a fabricar los sillines de mujer aun más acolchados, cuando por el contrario tendrían que ser firmes. El acolchado lo único que va a permitir es que los isquiones se claven más, consiguiendo el mismo efecto que un sillín alto presionando la zona perineal en exceso. Parece ser más funcional un asiento correcto a la estructura anatómica, más que el excesivo acolchamiento del sillín.

ATRAPAMIENTO DEL NERVIO PUDENDO

 Son varios los trastornos que involucran el tracto genitourinario provocados por la practica deportiva en bicicleta, tanto por compresión vascular como nerviosa. Se debe tener especial cuidado con la compresión que se produce a nivel del nervio pudendo que inerva al perineo y a los genitales. La compresión del perineo también puede conducir insuficiencia arterial, otra posible causa del entumecimiento genital y de impotencia.

Con el fin de identificar los sitios de la compresión del pudendo Gemery et al. (2007), desarrollaron un modelo digital 3D de la pelvis de un hombre adulto y tres modelos de asiento: competición, clásicos y de carreras con un surco central para reducir la presión perineal. En la figura 1 se puede observar las diferentes posiciones de la pelvis al respecto de diferentes sillines.

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Figura 1. Vista frontal con las posiciones de la pelvis que corresponde a: (A), un piloto a inclinarse hacia delante con los brazos extendidos parciales, y (B), piloto a inclinarse hacia adelante lo más completo. Utiliza las barras aerodinámicas. (Imágenes tomadas de Gemery et al., 2007).

El neurólogo Dr. Amarenco describió el atrapamiento del nervio pudendo por primera vez en 1987. Describe un síndrome consultado por un ciclista que presentaba dolor en el territorio del nervio pudendo. Las pruebas electrofisiológicas confirmaron el hallazgo del síndrome que se denominó inicialmente como “síndrome de la parálisis perineal del ciclista”

El nervio pudendo se forma de los segmentos medulares S2, S3 y S4, las tres ramas terminales poseen en diferente proporción fibras motoras, sensitivas y autonómicas, esto se traduce en un atrapamiento que puede ocasionar signos y síntomas de expresión en cualquiera de los tres ámbitos. Lema y Ricci, (2006), estiman que el 30% es autonómico y el 70% restante es somático (50% sensitivo, 20% motor).

Hibner, et al., (2010) explican la neuralgia pudenda como una condición dolorosa no reconocido por muchos profesionales. La Asociación Internacional de la Neuropatía Pudenda (tipna.org) calcula que la incidencia de esta enfermedad es de 1 por cada 100.000. Sin embargo, la mayoría de los médicos sientan la tasa real como mayor teniendo en cuenta la conjunción del historial clínico con los hallazgos físicos.

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Figura 2. Ilustración de la presión del nervio pudendo por el sillín.

En la actualidad, sigue existiendo escasez por parte de la literatura médica y la evidencia científica en el diagnóstico y el tratamiento de la neuralgia del pudendo. Dicho diagnóstico se basa en la utilización de los criterios descritos por Nantes.

Los autores, Labat et al., (2008), concluyen 5 criterios de diagnóstico básicos para la neuralgia del pudendo: dolor anatómico en el territorio del nervio, dolor agravado con la sedestación, el paciente no se despierta durante la noche por dolor, no se objetiva pérdida de sensibilidad en la exploración clínica y los bloqueos anestésicos del nervio son positivos.

fisiopatología del atrapamiento nervioso

Figura 3. Fisiopatología del atrapamiento nervioso (Imágenes de Itza et al., 2010).

 El principal motivo de consulta de neuropatía del pudendo es el dolor en la zona anal y perineal que aparece característicamente en la sedestación, se alivia al levantarse y desaparece al acostarse. Tiene características neuropáticas como sensación de hipoestesia, entumecimiento, hormigueo perineal e incluso fuertes descargas eléctricas, puede asociarse a disfunción urinaria, anal e incluso sexual.

 DISFUNCIÓN ERÉCTIL

 Estos síndromes de compresión se producen sobre todo en forma de entumecimiento de genitales que pueden desencadenar disfunción eréctil.

Como ya se ha comentado anteriormente en relación a las consecuencias del ciclismo sobre la obstrucción del nervio pudendo se producen principalmente por la prolongación en el tiempo de las carreras y el tipo de asiento (Jeong et al., 2002), estas mismas podrían producir pérdida de sensibilidad, aumento del dolor de cadera y a largo plazo una disfunción eréctil en hombres (McCory y Bell, 1999).

La primera relación entre disfunción eréctil y el ciclismo apareció cuando un urólogo de apellido Goldstein afirmó que más de cien mil hombres sufrían de disfunción eréctil permanente como resultado de la práctica del ciclismo (Lema y Ricci, 2006). A pesar de no ser clara aún la relación entre el ciclismo y la disfunción eréctil, existe una fuerte asociación con la parestesia producida inmediatamente después de la finalización de las competiciones, lo cual sugiere una compresión de los nervios del área perineal o una isquemia de los vasos vasculares de la misma zona (Asplund et al., 2007).

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Figura 4. Vascularización de los genitales masculinos.

Reforzando esta hipótesis se encuentran Sommer, et al., (2001) los cuales diseñaron un estudio para determinar si la compresión del perineo durante el pedaleo en bicicleta provocaba un cambio en la irrigación sanguínea del pene, impotencia y adormecimiento del mismo. En el estudio participaron 40 hombres con edad promedio de 30 años a los que se les midió la presión de oxígeno del pene. Obtuvieron una reducción del 70% en el flujo sanguíneo del pene mientras pedaleaban, así como adormecimiento en la zona del perineo en un 61% de los sujetos. A ello, se suma el reporte de problemas de disfunción eréctil entre los ciclistas que entrenaban más de 400 km semanales.

Schrader et al. (2002) compararon 71 ciclistas masculinos (de los cuales 91% tenían episodios de entumecimiento genital) que utilizan la bicicleta 5.4 horas por día, con cinco personas sanas que no utilizan la bicicleta. El estudio incluyó la medición de la presión sobre el sillín de la bicicleta fija, el análisis y un cuestionario sobre la función sexual, además se monitorizó la función eréctil durante el sueño cada noche. Los resultados mostraron que el número de erecciones nocturnas durante el sueño no fue diferente entre los dos grupos a pesar de las medidas de la calidad de la erección fue significativamente menor para el grupo de ciclistas (27,1% ± 9,75% para los ciclistas en comparación con el 42,8% ± 13,2% de los no ciclistas) del tiempo total de sueño. El tiempo se correlaciona inversamente al porcentaje de las horas promedio en bicicleta, con el número de días a la semana y la presión que ejerce sobre la parte delantera de la silla. Los autores concluyen que los datos recopilados indican que el uso prolongado de la bicicleta puede tener efectos negativos sobre la función eréctil nocturna e indica la necesidad de estudiar los nuevos diseños de sillas de montar para tratar de reducir la presión en la zona perineal.

Por su parte Colebunders et al., (2011) realizan estudios cadavéricos para definir con mayor exactitud el canal pudendo o canal de Alcock, Se concluye que el canal de Alcock se describe en relación a la arteria pudenda, nos proporciona un enfoque más preciso de la parte del nervio pudendo en la fascia del obturador interno.

En general, los estudios demuestran que existe relación de causalidad entre disfunción perineal y actividades deportivas. Por el contrario, los urólogos deben tener en cuenta que los deportes que implican las actividades de flexión excesiva de cadera o la compresión prolongada perineal son un potencial y no una causa poco frecuente de los síntomas uro-andrología, causados por una compresión del nervio pudendo.

 LA PREVENCIÓN Y TERAPIA

Ante dicha problemática, surge la necesidad de una prevención y rehabilitación dirigida a prevenir las posibles lesiones y restablecer en la medida de lo posible las funciones del suelo pélvico dañadas. En la actualidad la mayoría de los tratamientos son médicos, farmacológicos y quirúrgicos, los cuales llevan aparejados elevados costes. Se hace necesario ampliar los estudios sobre las posibilidades de las terapias de ejercicio físico y manuales en la prevención de dichas condiciones. A continuación se hace una propuesta de dos técnicas de rehabilitación novedosas, menos costosas, indoloras y de fácil recepción por parte del paciente a pesar de su cortísima carrera de investigación.

 Técnicas Miofasciales

Se describe de forma más genérica en otros estudios como “desactivación de puntos gatillo” sin explicar el plan de tratamiento, tan sólo especificando datos de presión: 60” (Anderson et al., 2005), 8-12” (Holzberg et al., 2001), o 30-45” ( Lukban et al., 2001) para aplicar técnicas miofasciales en el tratamiento del dolor pélvico crónico.

En un estudio multicéntrico controlado (FiztGerald et al., 2009), 48 sujetos recibieron tratamiento específico durante 10 semanas consistente en un grupo de control (effleuragge, petrissage, masoterapia) y un grupo experimental con técnicas miofasciales específicas de dolor pélvico crónico. El grupo experimental obtuvo un 57% de éxito (puntos gatillo, estiramiento y miofascial) frente al 21% del grupo control.

Técnicas Hipopresivas

            Se hace mención especial a las técnicas hipopresivas pues puede ser una herramienta complementaria muy prometedora para la rehabilitación de las patologías pelviperineales debido al aumento de la vascularización a nivel pélvico que se observa durante su ejecución medido con ecodoppler (Thyl, Aude, Caufriez y Balestra, 2009). contrarrestando los efectos compresores que se describen durante el entrenamiento en bicicleta. El siguiente vídeo muestra de manera muy ilustrativa la diferencia entre la acción más vascularizante de un ejercicio hipopresivo frente a uno más compresivo con doppler:

http://www.youtube.com/watch?v=r790zIYIS7Q

            Esperemos que en un futuro próximo, podamos saber un poco más sobre la prevalencia de disfunciones pelviperineales en ciclistas y poder aportar soluciones prácticas y preventivas de sencilla aplicación.

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Figura 4. Deportista de élite en mountain bike practicando ejercicios hipopresivos. (Imagen cedida por Ricardo Pérez, entrenador de ciclistas profesionales)

AUTORAS:

tamy mimi paula

  Dra. Tamara Rial,  Myriam Álvarez y Paula Bello

Clinica Maio Fisioterapia, Vigo

BIBLIOGRAFÍA:

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Asplund, C., Barkdull, T., Weiss, B. (2007). Genitourinary problems in bicyclists. Current Sports Medicine Reports, 6, 333-339.

Colebunders, B., Matthew, M.K., Broerm, N., Persing, J. A., Dellon, A. (2011). Benjamin alcock and the pudendal canal. Journal of Reconstructive Microsurgery, 27(06), 349-354.

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5 pensamientos en “¿ Existe relación entre el Ciclismo y la Disfunción de Suelo Pélvico?

  1. Hola, Yo he montado mucho en bici de carretera que vas muy inclinado y nunca he tenido problemas, en cuanto a los experimentos bajo mi punto de vista es normal que durante el pedaleo baje la concentración de sangre en el pene porque las piernas demanda mucha sangre, y la baja calidad de las erecciones de los ciclistas se pueden entender porque están mas cansados y el adormecimiento del pene no creo que sea tal que así, cuando haces deporte como correr los genitales también se quedan como dormidos.

  2. Pingback: Hipopresivos y rendimiento deportivo – Sara por tu salud

  3. El artículo es muy bueno pero no deben practicarse los Hipopresivos con una neuralgia del nervio pudendo!!! Es necesario relajar la musculatura todo lo posible para que el nervio pueda repararse. EL CICLISMO ES LO PEOR y los médicos desconocen lo que hacer. En Facebook pueden encontrar un grupo: Neuropatía del pudendo aquellos que sufren este Síndrome del Ciclista, en él son los mismos pacientes los que se ayudan entre sí. Esto no es una enfermedad rara, es una lesión desconocida por los profesionales de la salud. Cada vez hay más casos. Pudendal Hope es una página en inglés y el primer foro que se abrió. Gracias.

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